Estados Unidos

Exagentes de inteligencia estadounidenses revelan cómo ayudaron a los Emiratos Árabes

Una ciberespía rompió el silencio y contó sobre las operaciones secretas.
lunes, 20 de septiembre de 2021 · 09:30

Lori Stroud llegó al Medio Oriente en 2014 para trabajar como hacker para la monarquía árabe, quienes la contrataron por su experiencia obtenida en sus años como analista de inteligencia para la Agencia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos (NSA).

En ese momento los Emiratos Árabes Unidos llevaban a cabo el Proyecto Raven, donde más de una docena de exagentes de inteligencia estadounidenses ayudarían a esta nación a emprender vigilancia contra otros gobiernos, militantes y activistas de derechos humanos críticos de la monarquía.

Stroud y su equipo fueron ubicados en una mansión ubicada en Abu Dhabi que se convertiría en el centro de operaciones de la Autoridad Nacional de Seguridad Electrónica de los Emiratos Árabes Unidos, (NESA), un equivalente a la NSA al servicio de los jeques.

Lori Stroud

Este grupo de hackers utilizarían todo su conocimiento para entrenar por los próximos años a los agentes emiratíes en materia de espionaje cibernético,  principalmente para piratear los teléfonos y computadoras de sus enemigos.

Según la legislación de Estados Unidos, ningún exagente de seguridad nacional puede emplear sus conocimientos para espiar a ciudadanos estadounidenses o residentes permanentes en es país, fuera de eso pueden trabajar libremente como contratistas.

Nueve exagentes del Proyecto Raven admitieron que las técnicas de vigilancia enseñadas por la NSA fueron fundamentales para los esfuerzos de los Emiratos Árabes en su persecución a rivales políticos e ideológicos.

Emiratos Árabes Unidos

Los operativos utilizaron una plataforma conocida como Karma, con la que piratearon los iPhones de cientos de activistas, líderes políticos y presuntos terroristas, puesto que el país árabe justificaba toda la operación como parte de la lucha contra el terrorismo, para contar con la aprobación de los norteamericanos.

Para Stroud y sus demás compañeros que prefirieron permanecer en el anonimato, estas actividades planteaban dilemas éticos, aunque por no tener objetivos estadounidenses en sus listas, aún se seguían sintiendo cómodos con el trabajo que les dejaba unos 200 mil dólares al año en ganancias.

El FBI ha emprendido una investigación para determinar si el personal estadounidense filtró técnicas de vigilancia clasificadas de Estados Unidos, o si atacaron ilegalmente las redes informáticas estadounidenses, aunque los involucrados están colaborando con los agentes federales brindando toda la información necesaria, y es probable que no se presenten cargos en su contra.

Edward Snowden

Stroud cuenta que cuando trabajaba en NSA Hawaii, recomendó la incorporación del mismísimo Edward Snowden, que más tarde huyó de Estados Unidos y filtró miles de páginas de archivos de programas de alto secreto a la prensa.

Ya en el medio oriente participó directamente en el espionaje del periodista y activista británico Rori Donaghy, quien escribió artículos críticos con el historial de derechos humanos del país, criticando abiertamente a los Emiratos Árabes.

Rori Donaghy

Otro objetivo clave sería el destacado activista emiratí Ahmed Mansoor, el cual criticó públicamente la guerra del país en Yemen, el trato a los trabajadores migrantes y la detención de opositores políticos. En 2017 fue condenado en un juicio secreto a 10 años de cárcel por dañar la unidad del país.

Ahmed Mansoor

Para el año 2015, el trabajo de los ex agentes de la NSA implicaba mucho más que objetivos estratégicos, puesto que se le pedía que crearan virus informáticos que infectarían a todas las personas que visitaran un sitio marcado, momento en donde incurrieron en el grave riesgo de cruzar la línea roja, ya que en esta ofensiva podría quedar involucrado algún ciudadano norteamericano.

Cuando Stroud descubrió que había toda un sección del proyecto en el que trabajaba dedicada a espiar estadounidenses, se quejó con sus superiores, estos le quitaron el pasaporte y la sacaron del edificio. No fue hasta después de dos meses que se le permitió volver  Estados Unidos.

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