China

Lo que se habló y lo que no en llamada telefónica entre los presidentes de Estados Unidos y China

Biden toma la diplomacia internacional por sus propias manos.
viernes, 10 de septiembre de 2021 · 20:07

El presidente de los Estados Unidos Joe Biden sostuvo una llamada telefónica este jueves con el presidente de China Xi Jinping para discutir varios temas de interés nacional, pero pasando por alto el tema del coronavirus y su origen.

En un comunicado oficial de la Casa Blanca se informó de este acercamiento entre los líderes de las dos potencias globales, en el cual manifestaron su inclinación por la paz, la estabilidad y la prosperidad en el Indo-Pacífico y el mundo.

Joe Biden

Tuvieron una discusión amplia y estratégica en la que discutieron áreas donde nuestros intereses convergen y áreas donde nuestros intereses, valores y perspectivas divergen... Acordaron involucrarse en ambos conjuntos de temas de manera abierta y directa.

Esta fue la segunda llamada de Biden a China desde que el presidente estadounidense asumió el cargo en enero, y estuvo marcada por un reciente informe de las agencias de inteligencia sobre los orígenes del coronavirus que involucra al gigante asiático.

Tensión entre ambos países

Ese mismo día la administración de Biden anunció reglas de vacunación, en las que propuso una ampliación del alcance de los programas de inmunización y dio mayor relevancia a los trabajadores federales y de empresas privadas.

Un alto funcionario de la administración dijo a Associated Press que la Casa Blanca no estaba satisfecha con los resultados de los primeros compromisos con Beijing, luego de un altercado entre autoridades de China y el  secretario de Estado Antony Blinken.

Xi Jinping

Se espera que el trato directo entre Xi y Biden pueda traer mejores resultados, aunque Washington no piensa relajar las presiones a China sobre los derechos humanos, el comercio y otras áreas en las que cree que está actuando fuera de las normas internacionales.

Washington señala a Beijing por las acciones llevada a cabo en el Tíbet, Hong Kong y Xinjiang, donde se cree que las autoridades han retenido hasta 1,8 millones de uigures y otras minorías musulmanas en una vasta red de campos de internamiento.

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