Bielorrusia

Bielorrusia lanzó una ofensiva de detenciones contra las ONG y medios de comunicación

Oficinas y residencias han sido allanadas por los cuerpos de seguridad.
lunes, 26 de julio de 2021 · 20:54

El presidente de Bielorrusia Aleksandr Lukashenko está criminalizando a las organizaciones sin fines de lucro y los medios de comunicación no estatales, y ha ordenado una serie detenciones de activistas y periodistas, además del cierre de oficinas.

Solo el 14 de julio la policía y agentes de la KGB emprendieron una ola de 51 allanamientos, que tenían como objetivo prioritario el Centro de Derechos Humanos de Viasna y su directiva que ahora está en libertad condicional.

Aleksandr Lukashenko

También allanaron las oficinas de la Asociación de Periodistas de Bielorrusia y una docena de otras organizaciones, entre las que se destacan la Unión de Escritores de Bielorrusia, el Centro de escritores PEN, el Frente Popular de Bielorrusia y el Partido Cívico Unido.

En otros operativos paralelos los cuerpos de seguridad acudieron a la residencia de algunos periodistas para ponerlos bajo custodia, y la Asociación de Periodistas de Bielorrusia se prepara para realizar apelaciones ante el Ministerio de Justicia.

El periodista Román Protasevich siendo arrestado

Todavía 33 profesionales de la comunicación social bielorrusos permanecen tras las rejas, la mayoría de ellos capturados en el allanamiento a Radio Free Europe y Radio Liberty el pasado 16 de julio, mientras que otros periodistas prefirieron abandonar el país.

Algunas ONG como Imena, BEROC y SYMPA / BIPART ni siquiera ejercen una postura política en contra de Lukashenko y solo ejercen proyectos de índole puramente social, que señalan al gobierno de Bielorrusia como un destructor de la participación cívica.

Lukashenko contra las ONG

El mandatario Aleksandr Lukashenko calificó de "repugnantes" unas 1500 organizaciones no gubernamentales, repudiando el hecho de que reciban financiamiento desde el extranjero y promuevan el "terror" de la democracia.

Tienes que entender que no podemos actuar de otra manera. Es comprensible lo que han estado haciendo. Fueron financiados desde el exterior. Y hemos estado pensando todo el tiempo: está bien, después de todo es democracia, hablemos, cooperemos.

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