Europa

Disputas en el comercio mundial amenazan cuando Europa busca dejar los combustibles fósiles

El bloque quiere dejar de vender autos de combustión interna para 2035.
miércoles, 14 de julio de 2021 · 21:06

La Unión Europea ha dado un paso adelante en la lucha contra el cambio climático con 13 propuestas emanadas de la Comisión del bloque de 27 países, en la que llamó especialmente la atención que los automóviles a gasolina o diésel dejaran de ser vendidos para 2035.

El ambicioso plan pone la vara bastante alta para el resto del mundo, donde los impuestos al carbono y los demás planes ambientales, que resultan modestos en comparación, dejan el panorama económico en una posición compleja.

Emisiones de carbono

Desde Bruselas se ha establecido el compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en un 55% para 2030, y si bien los grupos ambientalistas quedaron satisfechos, las relaciones geopolíticas en materia de importaciones entran en terrenos inestables.

La propuesta de impuesto al carbono transfronterizo toca los intereses de Rusia y Turquía, que principalmente producen hierro, acero y aluminio, y en menor medida el comercio internacional entre Estados Unidos y Europa.

Industrias afectadas

Además del fin de los vehículos con motor de combustión interna, Europa planea aumentar los impuestos que se cobran por el carbono emitido y destinar estos recursos a los países más afectados económicamente con estas medidas.

Casi todos los sectores de la economía estarían expuestos a estas imposiciones fiscales, incluyendo a los que emplean más personal, como la construcción y el combustible del trasporte público, además de que la producción interna se vuelve menos competitiva.

Descontento social

También existe la preocupación de que los pobres paguen injustamente el costo de la descarbonización, lo que podría provocar descontento y manifestaciones sociales en protesta contra una pérdida del poder adquisitivo.

La Unión Europea produce solo alrededor del 8% de las emisiones globales de carbono actuales, pero sus emisiones acumuladas desde el comienzo de la era industrial se encuentran entre las más altas del mundo. Ahora con esta radical jugada busca dar un ejemplo al mundo.

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