Sidney Poitier

A los 94 años falleció Sidney Poitier, el primer afroamericano en ganar el Óscar a Mejor Actor

Un ícono del cine que no deja de inspirar.
sábado, 8 de enero de 2022 · 10:37

Ayer Hollywood estuvo de luto luego que se conociera que el actor Sidney Poitier había fallecido. A los 94 años, uno de los mayores iconos del cine murió en Los Ángeles y no faltaron las sentidas despedidas por parte de toda la industria, después de todo, el legado de la estrella es uno de los más importantes de la segunda mitad del siglo XX en el cine. Primer afroamericano en ganar un Óscar a Mejor Actor, fue uno de los mayores abanderados de la justicia racial en la meca del cine y abrió la puerta para las futuras generaciones.

El nacido en Miami pero criado en Bahamas fue el primer afroamericano nominado a un Óscar como Mejor Actor en un rol protagónico gracias a su papel en “Fugitivos”, de 1958. Pero tuvieron que pasar seis años hasta que se hiciera con la ansiada estatuilla y lo logró gracias a su destacada interpretación en la tira “Los lirios del valle”, dirigida por  Ralph Nelson. Si bien se lo recuerda por todos estos logros y así sucedió luego de su fallecimiento, la vida del actor fue mucho más que un premio dorado.

Sus interpretaciones abrieron las puertas para cientos de afroamericanos, que vieron en él un modelo a seguir y una inspiración. Además, Sidney se convirtió en la elección segura para los directores que no temían dejar clara su posición durante los ‘60, cuando la lucha por los derechos civiles de las minorías en  Estados Unidos tomó un carácter mucho más militante. “La explicación de mi carrera es que era instrumental para esos pocos cineastas que tenían conciencia social”, escribió una vez Poitier.

Sidney Poitier le dio vida a una incontable cantidad de héroes en muchas cintas y se convirtió, rápidamente, en una estrella que convocaba gente a los cines y uno de esos actores que garantizaban un éxito de taquilla. Pero sus roles no sólo eran elegidos por el dinero que podía hacer o las críticas positivas que podía llegar a recibir, sino que también enfocaba a representar el objetivo de la integración pacífica en una época en donde el racismo peleó furiosamente contra los afroamericanos.

Si bien durante el auge de la pelea por los derechos civiles, sus papeles fueron tildados de quedar a medias tintas por el ala más extremista del movimiento afroamericano, en 1967 reveló que para él, centrarse en la integración era una “clara decisión”. “Si el tejido de la sociedad fuera diferente, gritaría al cielo para interpretar a los villanos y tratar con diferentes imágenes de la vida de los negros que serían más dimensionales. Pero estaré condenado si hago eso en esta etapa del juego”, sentenció.

Pero su llegada al mundo del cine y su comienzo a la actuación no fue nada fácil. A los 14 años sus padres, preocupados por sus amistades y el tipo de vida que estaba llevando, lo enviaron a Miami con su hermano mayor, quien estaba casado. Luego de un tiempo, Sidney escapó a Nueva York con solo tres dólares y dormía en baños. Consiguió trabajos limpiando vajilla en restaurantes, cavando pozos y como repartidor. En 1943 se enlistó en el ejército luego de mentir sobre su edad y dos años después consiguió la baja al fingir un desorden mental.

Ese año, Poitier regresó a Nueva York y se presentó al American Negro Theater, luego de enterarse que buscaban actores. Pero su primera audición fue un fracaso rotundo y el fundador de teatro le dijo que consiguiera trabajo de otra cosa. Luego de mucha práctica, logró entrar, pero no le pagaban y trabajaba como conserje. Aunque el destino le tenía listo un golpe de suerte, porque luego que Harry Belafonte se ausentara para un ensayo de “Lysistrata”, él ocupó su lugar en el escenario y ese día estaba presente un productor de Broadway.

Luego de eso, Sidney consiguió pequeños papeles en teatro y televisión y su salto al cine llegó de la mano de “No Way Out”, de 1950 y el resto es historia. Tanto la crítica como la industria no tardaron en darse cuenta que se trataba de una estrella y su inmensa carrera es prueba de esto. En 2002 recibió un Óscar honorífico, casualmente, mismo año que Denzel Washington se convirtió en el segundo afroamericano el llevarse la estatuilla a Mejor Actor.

Pero a pesar de toda la influencia que tuvo en el mundo del cine y el derribar barreras para la comunidad afroamericana, Poitier siempre fue muy humilde con respecto a sus logros. “La historia me señalará simplemente como un elemento menor en un evento importante en curso, una energía pequeña si es necesaria. Pero, no obstante, me alegra haber sido elegido”, escribió.

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