MARTÍN ELÍAS

La cruda realidad: la viuda de Martín Elías reveló el gran sacrificio que debe hacer todos los días

El amor que le tiene a su hija es mayor.
lunes, 6 de septiembre de 2021 · 13:15

A diferencia de su padre, que fue todo un picaflor y habría procreado más de una veintena de vástagos, Martín Elías solo tuvo dos mujeres que marcaron su vida: su primera esposa, Caya Varón, y su viuda, Dayana Jaimes.

Con la empresaria vivió un amor de ensueño y tuvo a su primogénito y tocayo, Martín Elías Jr., mientras que con la periodista pasó sus últimos años y se convirtió en padre de una hermosa nena: Paula Elena.

La pequeña nació en el 2015 y pudo disfrutar al intérprete de “10 razones para amarte” por muy poco tiempo, aunque siempre lo mantiene presente e incluso parece haber heredado su amor por la música.

Sin embargo, y aunque es incalculable el amor que le tiene a su hija, las cosas no estarían siendo del todo fáciles para Dayana Jaimes luego del fallecimiento de Martín Elías. El hombre que creyó que la acompañaría siempre la dejó con un vacío tremendo.

A pesar de que en las redes circulan rumores de que ya habría encontrado nuevamente el amor en otra persona, a la comunicadora le hace mucha falta quien le prometió amarla hasta la eternidad.

Y es que no es un secreto que criar a un niño sola no es tarea sencilla para nadie, mucho menos para quien ha quedado viudo, tal como le sucedió a ella.

Jaimes debe hacer malabares entre sus compromisos laborales, todo lo que devenga atender una casa y también la crianza y educación de Paula Elena, sin contar con ningún tipo de ayuda.

Todo esto la dejaría completamente agotada al final del día y así lo compartió con sus seguidores, haciendo uso de un ingenioso meme que refleja a la perfección el sentimiento de la mayoría de las madres del mundo.

Cuando quiero seguir durmiendo, pero recuerdo que soy madre.

Con el retorno a la presencialidad en las escuelas, a la viuda de Martín Elías le toca sacrificar varias horas de sueño para preparar a su retoño para su jornada y, además de ayudarla con el uniforme de la institución, está el hecho de que también tiene que prepararle la lonchera y llevarla al colegio.

Por si esto fuera poco, en las tardes la acompaña a hacer sus tareas y también le dedica algún tiempo para jugar y pasar tiempo juntas. ¡Es una guerrera!

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