ENTREVISTA MINUTO COLOMBIA

Creatividad, amor y vocación, la receta de Eduardo Pérez para ser nominado a mejor maestro del mundo

El cucuteño nos contó en entrevista exclusiva qué significa este reconocimiento y los retos que ha enfrentado en su profesión.
viernes, 24 de septiembre de 2021 · 13:47

Hoy Colombia tiene uno de sus ciudadanos nominado a mejor maestro del mundo, al ser uno de los 50 finalistas al Global Teacher Prize, el premio más prestigioso que un docente puede ganar. Tanto es así, que muchos lo consideran como el "Nobel a la Educación".

Detrás de esa nominación se encuentra un cucuteño, Eduardo Esteban Pérez León, un colombiano que cuando inició su vida profesional estaba lejos de imaginarse que se convertiría en docente y mucho menos que sería considerado como uno de los mejores a nivel nacional e internacional.

Pese a que nació en Cúcuta, pasó gran parte de su infancia entre esta ciudad y Bogotá, pues su padre debido a su trabajo tenía que ser trasladado entre ambas regiones. Gracias a ello, vivió parte de su formación en la capital del país, donde considera que le estimularon más su parte creativa, como confesó en entrevista exclusiva para Minuto Colombia.

Eduardo actualmente es profesor de matemáticas y tecnología informática

Tras graduarse de bachiller, inicialmente estudió Ingeniería Mecánica en su ciudad natal e incursionó también en esta área en el mercado laboral. Sin embargo, una dura enfermedad marcó su vida y la de su familia, por lo que empezó a reconsiderar varios aspectos sobre su presente y futuro.

Viviendo esta difícil situación familiar, alternamente empieza a estudiar Informática Educativa, y fue gracias a sus compañeros que encontró su nueva vocación: ser docente. “Creemos que usted va a ser un gran maestro si se lo propone”, era lo que le decían sus compañeros de clase, como si se tratara de una profecía.

Desde ese momento, le dio un giro a su vida y se dedicó a esta labor que ha estado prestando por años con amor, responsabilidad, pasión, calidad, creatividad y vocación pero, sobre todo, haciendo una diferencia, tanto para el sector como en la vida de sus estudiantes.

Trabajó varios años como ingeniero antes de ser docente

 

Aunque no fue fácil y cuando comenzó su nueva profesión muchas veces pensó en dejar todo atrás y tirar la toalla, encontró en algunos de sus colegas la inspiración suficiente para seguir y plantearse un nuevo objetivo en su labor: ser un maestro destacado, lo que, según su criterio, implica tener conocimiento, ser creativo, innovar y generar un impacto en el estudiante basado en el respeto y la confianza, pues como él mismo menciona “un docente es un vendedor de sueños”.

Como no contaba con experiencia laboral en esta área, en Colombia no le abrieron las puertas, pero en el hermano país Venezuela, sí, y desde entonces su trabajo no ha parado. Gracias a esa experiencia que adquirió en la nación vecina, luego pudo volver a tocar puertas en su ciudad natal y encontró mayor respaldo. 

Este año es el único colombiano nominado a este premio

Además, esa creatividad que cultivó de niño le ha permitido desarrollar sus clases de una manera diferente, donde, a través del juego, la diversión y diferentes actividades didácticas, logra integrar hasta al más tímido de sus estudiantes, pues considera que su misión más importante es lograr que todos aprendan.

Aunque hoy está nominado a los Global Teacher Prize, llegar hasta allí ha sido un camino largo, de esfuerzo y aprendizaje, y gracias a sus múltiples reconocimientos nacionales e internacionales es que actualmente puede ser considerado para ser el mejor maestro del mundo.

Como profesor ha creado más de 30 proyectos educativos, lo que ha generado un gran impacto a nivel social. Uno de los más destacados consistió en brindar herramientas de aprendizaje a población con discapacidad en el Instituto Técnico Guaimaral, donde actualmente trabaja. 

Encontró que esta población tenía serias necesidades y, para dar respuesta a ello, desarrolló diferentes herramientas tecnológicas como aplicaciones, software multimedia, videojuegos, entre otras, para que sus estudiantes pudieran aprender los temas vistos en clase. Con esta novedosa iniciativa fue galardonado con el premio Emir Jaber al Ahmad al Jaber al Sabah, de la Unesco.

Sus estudiantes son su mayor inspiración

Además recibió el Premio a la Excelencia Educativa Mejor Maestro de Iberoamérica, en 2018, al crear su proyecto + Cómics + Paz, en el colegio Rafael Uribe Uribe, con el cual buscaba combatir la violencia escolar, el bullying y el ciberbullying. A través de esta iniciativa los niños podían contar sus historias de vida por medio de los cómics, y estos luego eran digitalizados y animados por los mismos estudiantes. Esto logró no solo hacer una diferencia para los alumnos, también reducir la deserción escolar que se presentaba a causa de estos problemas.

Aunque ha hecho muchos proyectos, Eduardo le confesó a Minuto Colombia que este en particular ha sido el más significativo, no solo por el éxito que tuvo y el impacto que generó en la comunidad educativa, también porque fue lo que le abrió las puertas al mundo y le dio paso a ser reconocido a nivel nacional e internacional, lo que a su vez le permite seguir trabajando para ser mejor.

Ha logrado destacarse entre sus colegas y el sector educativo

Gracias a estas y otras experiencias significativas en el ámbito escolar, como la “Calculadora Ciegos”, por medio de la cual los estudiantes con discapacidad visual pueden realizar operaciones matemáticas, o “Virtual Tic”, una herramienta tecnológica con la que innovó durante la cuarentena, sus estudiantes mejoraron su aprendizaje a través de juegos. “Se Abre el Telón”, dirigido a población con discapacidad auditiva, y “Geovisión”, también para estudiantes con discapacidad visual, entre muchas otras propuestas, es lo que hoy le ha merecido 53 premios, 12 de ellos internacionales, y lo que además le ha dado la oportunidad de seguir capacitándose; esto llegó incluso a Corea del Sur.

Con su exitosa y muy reconocida hoja de vida se postuló a los Global Teacher Prize, para lo cual estuvo preparando todo su material de trabajo por más de un año. Luego, al abrir la convocatoria, presentó varias entrevistas en la Fundación Varkey, entidad a cargo de este premio, y logró ser uno de los 50 finalistas a nivel mundial. “Presenté más que un proyecto, una historia de vida”, dice Eduardo a este diario, para mostrarse como lo que es, un maestro ejemplar. 

El solo hecho de ser nominado ha significado un gran logro para el país, pues es el único colombiano en este prestigioso certamen este año; para sus estudiantes, el colegio en el que trabaja y para él, por lo que la recibe además de con mucha felicidad, con responsabilidad y compromiso de seguir haciendo las cosas mejor.

El Ministerio de Educación le rindió un homenaje tras su nominación

Junto con él hay 9 latinoamericanos más, y aunque es difícil ganarse lo que muchos llaman “el Nobel de la Educación” se siente orgulloso de lo que ha logrado y sueña con que en noviembre, cuando se dé a conocer al ganador, su nombre sea anunciado para ser reconocido como el primer colombiano en recibir un Global Teacher Prize.

Sin importar el resultado tiene claro que, hace 14 años, tomó la decisión correcta en su vida al elegir ser docente y, por ello, hoy más que nunca está seguro de que es una vocación para ejercer con amor, pasión y compromiso y para hacer las cosas mejor, para seguir dejando un legado en la educación, para ser un ejemplo para sus colegas y las próximas generaciones, y una inspiración para sus estudiantes, esos que, desde ya, lo consideran el mejor maestro del mundo.

Cambié de darle golpes a las máquinas como ingeniero para abrazar estudiantes.

Otras Noticias