ENTREVISTA MINUTO COLOMBIA

Café Hilo, un proyecto que con confianza y acción logra cambios sostenibles en la industria cafetera

En entrevista exclusiva hablamos con su fundador, Martín Rojas, quien nos contó cómo este sistema está haciendo una diferencia.
jueves, 2 de septiembre de 2021 · 14:08

Martín Rojas es un joven colombiano estudiante de ingeniería industrial que tuvo desde pequeño un acercamiento con el campo, debido a que él y parte de su familia crecieron en Jardín Antioquia. Esto le hizo comprender desde muy temprana edad que la agricultura es un área que requiere de sensibilidad, pero sobre todo, de humanidad.

Aunque a través de sus estudios pudo darse cuenta, y con gran decepción, que la industria no era lo que pensaba, su interés y curiosidad en otros temas como el estudio de los sistemas le permitió encontrar en la sostenibilidad la posibilidad de hallar un equilibrio y armonía entre los mismos sistemas con un propósito en particular.

Martín Rojas, fundador de Café Hilo. Foto: Cortesía Café Hilo

Gracias a esa sensibilidad que heredó de su familia, creció con una postura crítica sobre cómo ha sido la industria del café y la ruralidad en el país, por lo que, uniendo su interés en la sostenibilidad y su preocupación sobre la realidad en el campo colombiano, gestó un proyecto que hoy en día está en pleno crecimiento: Café Hilo.

Café Hilo, más allá de ser un emprendimiento, es un ecosistema que cumple varios propósitos. El primero, como explica Martín en entrevista para este diario, es que busca ser un sistema alternativo para el comercio de café, pues la industria cafetera tiene serios vacíos que afectan especialmente a los productores.

Este proyecto promueve la calidad humana dentro de la producción de café. Foto: Cortesía Café Hilo

Uno de ellos es que el sistema convencional de comercialización está basado en los precios de mercado que establece la bolsa de New York, lo que no le ofrece a los campesinos unas verdaderas ganancias y ni siquiera, en muchos casos, compensa los costos de producción. 

Esto, sumado a que los precios en el mercado fluctúan permanentemente, hace que el negocio no sea lo suficientemente rentable, lo que obliga a los caficultores a producir más café para solventar las pérdidas, llevándolos a la autoexplotación y a su vez hace que los vacíos de la industria solo vayan en aumento. También que rápidamente haya un deterioro, en muchos casos irreparable, en relación a los recursos naturales. 

Trabajan con familias cafeteras de pequeña escala. Foto: Cortesía Café Hilo

Por ello, Café Hilo les brinda a los caficultores que hacen parte de este proyecto la posibilidad de salirse del sistema convencional de comercialización, al otorgarles un ingreso mensual durante todo el año, sin que estos tengan que producir más café para ganar más, lo que les genera una mayor estabilidad económica y les permite tener una mayor conciencia sobre cómo desarrollar sus producciones de manera sostenible.

Aunque actualmente están trabajando solo con dos familias caficultoras, la idea es que en la medida en que crezca la demanda de café se puedan integrar más productores, para que el sistema siga creciendo. Para lograrlo, el segundo propósito de Hilo es establecer conexiones entre los consumidores y los caficultores, razón por la que además este proyecto lleva ese nombre, pues metafóricamente a través de hilos se establecen conexiones, se tejen redes y, con grandes redes, se establecen nuevos sistemas.

El objetivo de Hilo para cambiar un sistema es conectar muchos productores de pequeña escala, muchas familias caficultoras con muchos consumidores que generan una demanda de café y cada una de esas conexiones es un hilo. Cuando todos esos hilos se juntan ya no es un hilo débil, sino un tejido social fuerte.

Martín también le explicó a este diario que parte de la meta con esta iniciativa es que, a largo plazo, estas redes logren crecer tanto fortaleciendo su sistema que sea un estándar de la industria que las familias caficultoras reciban ingresos mensuales por su labor, lo que les permite tener un sustento seguro, ahorrar y poseer otro tipo de proyecciones.

La familia Giraldo fue la primera en vincularse a este proyecto. Foto: Cortesía Café Hilo

Actualmente este proyecto opera principalmente en Colombia y Alemania y cada pequeño logro ha sido conseguido a través de la confianza, el pilar en el que se basa todo este sistema y donde participan tanto las familias como el equipo por igual, pues, para garantizar la confianza, además de valorar las habilidades y necesidades de cada uno de los miembros de este emprendimiento, buscan mantener relaciones humanas.

Así mismo, esta iniciativa promueve la transparencia, pero sobre todo la acción, pues “si no hay acción no hay confianza”, y sin confianza y sin acciones no hay cambios, tanto para las familias como para el sistema en general. Por ello, mediante el fortalecimiento de las relaciones humanas logran mantener conversaciones de confianza y transparencia orientadas a la acción para crear su cadena de valor.

Con este proyecto mejoran la calidad de vida de las familias caficultoras. Foto: Cortesía Café Hilo

Todo este conjunto de elementos (confianza, transparencia y relaciones humanas) es lo que le permite a Café Hilo funcionar como un organismo viviente enfocado hacia la sostenibilidad y el tejido social, pues, para propiciar realmente un cambio y dar una respuesta a las necesidades actuales a nivel ambiental, se necesita tener estabilidad económica y tejido social.

Por ello, como complemento a esta iniciativa, se trabaja con la comunidad de Jardín Antioquia en un proyecto denominado “Jardín Municipio Lector”, por medio del cual promueven la lectura entre los habitantes de esta región (niños, jóvenes y adultos), lo que a su vez les permite generar una transformación cultural y crear una mayor conciencia sobre la sostenibilidad, ya que por medio de la lectura, la comunidad comprende las necesidades de su entorno y puede empezar a generar cambios.

Su café es de la más alta calidad. Foto: Cortesía Café Hilo

Aunque no ha sido fácil y este proceso de crecimiento ha estado lleno de desafíos, este año lograron exportar más de 3 toneladas de café, un producto que además de ser especial es de la más alta calidad. Esto ha beneficiado directamente a las familias caficultoras con las que trabajan y además ratifica que su sistema funciona. También demuestra que se puede pensar en sostenibilidad con estabilidad económica. 

“No queremos hacer de todo, sino ser mejores en lo que ya somos buenos”, dice Martín, quien también explica que el siguiente paso en este proyecto para seguir expandiéndose es encontrar financiamiento. Así mismo, fortalecer su demanda para que más familias caficultoras se puedan vincular al proyecto y seguir haciendo que Café Hilo sea una red de hilos que trabajen por la sostenibilidad y el tejido social en la industria cafetera.

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