ENTREVISTA MINUTO COLOMBIA

Deforestación y cambio climático: un problema que está acabando con la biodiversidad del país

Hablamos con Samuel Otavo, investigador de la FDCS, sobre la importancia de trabajar con las comunidades en pos de la conservación.
martes, 12 de octubre de 2021 · 13:43

Colombia es el segundo país más biodiverso en el mundo, con más de 63 mil especies registradas y cerca de 31 millones de hectáreas protegidas, es decir casi el 15% del territorio nacional. Pese a ello, los avances en la deforestación y el cambio climático tienen en riesgo sus ecosistemas y por ende, la supervivencia humana.

Por ello, diferentes organizaciones como la Fundación para la Conservación y el Desarrollo Sostenible (FCDS) se han enfocado en hacer un seguimiento a la pérdida de los hábitats naturales, pero sobre todo, en desarrollar programas para promover la conservación de los ecosistemas trabajando de la mano de las comunidades.

Hay un aumento de pérdida de cobertura boscosa. Foto: cortesía FCDS

Gracias a ello, buscan aportar desde sus diferentes líneas de trabajo en el desarrollo de la sociedad y la protección de los recursos naturales, del cual también depende la subsistencia humana y la satisfacción de sus necesidades, como explica en entrevista para este diario Samuel Otavo, doctor en ciencias forestales e investigador de la FCDS.

Para ello, la Fundación ha trabajado con otras organizaciones nacionales e internacionales a fin de lograr aportar soluciones, brindando conocimiento para generar un cambio, para que desde las comunidades se reconozcan sus necesidades, pero también los aportes que pueden brindar en la conservación de los ecosistemas, pues parte de su propósito es “trabajar con la gente, para la gente y para la conservación”.

Hay una gran pérdida de bosques húmedos, sabanas y páramos. Foto: cortesía FCDS

A través de los diferentes estudios que la organización ha venido realizando, han dado a conocer algunos de los efectos que se conocen del cambio climático en el país, destacando que este ha influido sobre la biodiversidad de manera directa, poniendo a miles de especies en peligro debido a la pérdida de hábitats, la transformación de uso del suelo y la deforestación.

Aunque el cambio climático no es algo nuevo, lamentablemente sus efectos están creciendo de manera acelerada, principalmente por actividades humanas, entre ellas la ganadería, en la que se usan más de 34 millones de hectáreas de bosque; también la agricultura y el desarrollo rural, lo que está cambiando las condiciones de los hábitats poniendo en riesgo la permanencia de las especies, pues algunas de estas no logran adaptarse a los drásticos cambios que se generan en el medio ambiente. Algunas de las que tienen mayor vulnerabilidad son los reptiles y los anfibios.

Con el cambio climático también hay un aumento de desastres naturales. Foto: cortesía FCDS

Esto a su vez tiene una afectación global, ya que con los efectos del cambio climático hay una transformación en el paisaje, los ecosistemas, las dinámicas naturales, generando además otro tipo de problemáticas sociales e incrementando las emergencias ambientales como inundaciones, incendios forestales, olas de calor, entre otras, que también arrasan con las especies de fauna y flora.

“Si nosotros perdemos ese tipo de biodiversidad, estamos perdiendo todo lo que la naturaleza nos ofrece, porque el hombre satisface sus necesidades a partir de la biodiversidad, entonces la pérdida de biodiversidad va a generar muchos más problemas”, expresa el doctor en ciencias forestales en entrevista para este diario.

Algunas de las regiones más vulnerables frente a este tipo de efectos son las zonas costeras, donde ya se evidencia una gran pérdida de corales, así como se prevé que en los próximos años se incrementarán las inundaciones por el aumento de la marea. 

La deforestación es la principal causa de pérdida de biodiversidad

También los ecosistemas de alta montaña como los páramos, que en el caso de Colombia producen el 85% del agua potable, pese a ello, actividades como la minería ya han destruido el 15% de estos territorios. Así mismo, la Amazonia es una de las áreas del país en mayor detrimento, debido a los drásticos cambios en las condiciones climáticas.

Si bien para el año 2030 se estima que la temperatura llegue a aumentar 2 grados en todo el mundo, desde la Fundación analizan los posibles escenarios que se generarían en el país en torno a ello, entre ellos, podrían incrementarse las precipitaciones provocando grandes inundaciones, también podría haber sequías extremas, lo que en cualquiera de los panoramas generaría graves repercusiones.

Una de las preocupaciones más grandes son los avances de la deforestación en el país, donde se registró un incremento del 8% durante el 2020, debido a prácticas no sostenibles, la minería ilegal, la tala indiscriminada de bosques, entre otros factores, lo que está afectando miles de hectáreas de área vegetal y generando unas pérdidas que podrían ser irreversibles.

Por otro lado, los modelos de ganadería y agricultura que se están implementando, especialmente dentro de la Amazonía, están destruyendo los ecosistemas, pues se estima que en esta zona está el 70% de la deforestación del país, lo que evidencia una falta de presencia y control por parte del Estado para regularizar este tipo de prácticas. Esto sumado a la apropiación ilegal de tierras, los cultivos ilícitos y la violencia está haciendo que se acaben más áreas de bosque. Pero además es un problema que muestra que detrás hay grandes mafias, pues para realizar la tala masiva de zonas verdes se requiere un alto presupuesto.

Solo en el PNN Serranía del Chiribiquete la deforestación en el último año fue de 1.735 hectáreas. Foto: cortesía FCDS

La deforestación, del mismo modo, va en aumento especialmente en áreas protegidas, puesto que ante la necesidad de tener terrenos para otro tipo de prácticas, y la falta de control, las mafias se están apropiando de los territorios, principalmente con actividades ilícitas, ya que al ser áreas con poca vigilancia por parte del Estado es más fácil apropiarse de ellas.

Pero esto no solo está afectando al medio ambiente, también las dinámicas sociales de las comunidades que dependen estrictamente de la oferta de los recursos naturales, lo que también los obliga a moverse de sus territorios para tratar de subsistir, debido a que se ve afectada la productividad de los ecosistemas generando escasez.

La principal consecuencia del cambio climático será el aumento de la temperatura. Foto: cortesía FCDS

Por ello, dentro de la Fundación se desarrollan diferentes proyectos de forestería comunitaria principalmente en Caquetá, el Meta, el Bajo Caguán y Guaviare para que las comunidades aprendan a desarrollar prácticas sostenibles a través de técnicas amigables con el medio ambiente, para no seguir destruyendo el ecosistema y no perderlo en su totalidad, haciéndoles ver que el bosque tiene un sentido y un valor, y que ellos son parte fundamental dentro de su conservación. 

También promueven proyectos de infraestructura verde y realizan un monitoreo y análisis sobre los avances de la deforestación en la región Amazónica, a través de su programa Amazon Deforestation Control a fin de generar cambios en esta práctica para promover la conservación de la biodiversidad, trabajando siempre de la mano de las comunidades locales.

La Amazonia es la zona de mayor riesgo. Foto: cortesía FCDS

Samuel Otavo señala que se necesita un cambio de chip y comprender que la deforestación y el cambio climático es un fenómeno que está afectando a todos, por ello es tan importante que las comunidades se apropien de sus territorios, y a partir del conocimiento, se creen prácticas de desarrollo más sustentables para que las regiones sean más sostenibles en el futuro. 

También es necesario que se tome más acción por parte del Gobierno para ponerle control a las grandes mafias, ya que no son los campesinos los que están generando la deforestación. Pero, sobre todo, es importante que las acciones que se implementen sean desde lo social, teniendo en cuenta las necesidades de las comunidades para generar los cambios y seguir promoviendo las buenas acciones.

Todos los ecosistemas están en riesgo. Foto: cortesía FCDS

“Hay que retomar el valor de lo que es el bosque, de lo que es la biodiversidad, de cómo la podemos aprovechar” pues de la forma en cómo lo hagamos dependerá la subsistencia humana y, sobre todo, la permanencia del medio ambiente. Por ello para la Fundación es fundamental trabajar con las comunidades, para que desde allí se gesten cambios que desde lo local, y luego estas acciones afecten positivamente lo global, para establecer soluciones a gran escala y así seguir trabajando en la protección y conservación de todas las especies, frenando un poco los efectos del cambio climático.

De lo contrario, se estima que en los próximos 10 años se habrán perdido 1 millón de hectáreas de bosque más y la pérdida de hábitats será tan fuerte que el cambio en la biodiversidad y su afectación generará una mayor extinción de especies poniendo en riesgo la seguridad alimentaria, la economía y la supervivencia humana.

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