INFORME ESPECIAL

El desempleo y la inseguridad en Cali: un problema que se encrudeció con la pandemia y el paro

Le preguntamos a los caleños su percepción sobre el tema y esto fue lo que nos contaron.
jueves, 1 de julio de 2021 · 11:53

Cali, es la tercera ciudad más poblada de Colombia, esa misma que se caracteriza por su gente amable y al considerarse la capital mundial de la salsa. En la última década ha tenido graves afectaciones en la seguridad, principalmente como consecuencia de la falta de empleo.

La capital del Valle además de ser el hogar de los caleños, también se ha convertido en el refugio de miles de desplazados que llegan de zonas como Tumaco, Buenaventura, Chocó y Nariño, quienes se han instalado principalmente al oriente de la ciudad en invasiones o cambuches improvisados. Esto sin contar los miles de venezolanos que migraron a causa de la crisis social en el vecino país.

Toda esta situación ha desencadenado una grave repercusión en la economía, pues desde antes de la pandemia, el DANE reportaba un crecimiento económico en la ciudad de solo un 3 %. Si bien los expertos aseguraban que estos indicadores podían ser positivos, no han sido suficientes para mantener a toda la población a flote, en donde han escondido por años una crisis social que estalló con la pandemia y el paro nacional.

Cali se convirtió en el hogar de miles de desplazados

Ante la llegada de tantas personas a la ciudad, esta no tuvo como brindarle a todos sus habitantes puestos de empleo, pues además de que las oportunidades son escasas, las empresas en su mayoría contratan al personal bajo prestación de servicios y ofrecen salarios muy bajos, por lo tanto no brinda muchas garantías a los empleados. De hecho, es muy habitual ver ofertas de trabajo en diferentes áreas donde piden muchos años de experiencia y hasta maestrías, por un sueldo de un millón de pesos y hasta menos.

La falta de oportunidades laborales ha obligado a los ciudadanos a vivir del rebusque o el empleo informal, incluso muchos han tratado de ver las dificultades como una nueva oportunidad para emprender, pero la generación de empresas también acarrea costos altísimos que son difíciles de sostener, especialmente cuando apenas se está iniciando.

Desde Minuto Colombia nos acercamos a los caleños para preguntarles acerca de su percepción sobre el tema de la seguridad y el empleo, quienes nos revelaron que son pocas las oportunidades que ofrece la ciudad actualmente. Si bien este problema venía desde mucho antes de la pandemia y el paro, estos contribuyeron a que todo empeorara y puso en evidencia que hace falta participación del Estado para combatir esta problemática.

La falta de oportunidades ha aumentado los índices de empleo informal

Jeison Grisales, habitante de la ciudad, le aseguró a nuestro medio que las empresas tienen muchas exigencias para contratar al personal y ofrecen pocas garantías, en muchos casos prefieren vincular a quienes acceden a trabajar por salarios muy bajos. “Han sido muchísimas personas que han llegado a nutrir el mercado laboral ya deteriorado, eso genera desigualdad a la hora de la contratación y ha llevado a que muchas personas recurran a la informalidad”, indicó el ciudadano.

Lo mismo percibe Luisa Gutiérrez: “El nivel de empleo es bajo, en la actualidad no hay opciones laborales y las pocas existentes, son de muy baja remuneración”. Juan Carlos Robledo también manifestó que ubicarse laboralmente es complicado y que hay poco apoyo del Gobierno: “El nivel de empleo en la cuidad es muy bajo en muchos sectores de la economía y no es de ahora, a esto sumémosle el impacto generado por el COVID y el poco apoyo del Gobierno para los pequeños empresarios que son los que generan un 90 % del sector productivo”.

De acuerdo con el reporte más reciente del DANE, en Cali el nivel de desempleo alcanzó en mayo de este año un 24 %, siendo la ciudad con más desocupación laboral en todo el país. Pero esta situación desencadena otra problemática: "La inseguridad, pues muchas personas justifican que ante falta de oportunidades no les queda otra opción que robar, más no es el caso de todos los ciudadanos, pues quienes deciden ir de la mano de la ley se ven obligados a vivir del rebusque y el empleo informal".

La falta de trabajo ha llevado que la entidad sea mucho más insegura como asegura Lucy Guzmán: “Precisamente por no haber ofertas laborales las personas hacen lo que sea para conseguir sustento (roban, matan, violentan a los demás), sin importar la vida de nadie”. Paula Álvarez considera que si en Cali se tuvieran más oportunidades laborales, la inseguridad no iría en aumento. “Considero que si invirtieran más en educación y apoyaran a la población, a que todos se educaran y generaran más empleo, habría menos inseguridad”, señaló.

Aunque la capital del Valle ya era una ciudad poco segura, el paro nacional que inició el pasado 28 de abril agudizó mucho más esta cuestión, incluso muchos de sus habitantes actualmente sienten miedo de salir a la calle porque creen que pueden ser asaltados, pues además de que bandas delincuenciales se tomaron la ciudad, muchas empresas tuvieron que cerrar sus puertas a causa de los problemas de orden público, acrecentando el empleo y por ende la inseguridad.

Los caleños se sienten sin protección, especialmente en puntos que se han vuelto intransitables como asegura Daniel Restrepo: “Yo percibo la ciudad de Cali como muy insegura, es muy difícil andar por las calles con tranquilidad, no importa el sector, se debe de estar alerta ante cualquier otra persona que se te acerque”.

Los asaltos son constantes en la ciudad

Algunos ciudadanos además consideran que la alcaldía ha hecho poco para velar por su protección, especialmente en el paro, según indica Pedro Mercado: “El alcalde se entregó a los manifestantes y no ejerció sus funciones de control, permitió que los vándalos impunemente destruyeran la ciudad y atacaran a la población civil. Sin duda, Cali hoy es la ciudad más insegura de Colombia”.

Pero ¿qué está haciendo la administración municipal al respecto? De acuerdo con el reporte más reciente de la Secretaría de Seguridad, los problemas se han visto agravados por la baja inversión presupuestal en esta área, donde el principal desafío continúa siendo disminuir la tasa de homicidios, que hasta ahora son 594 en lo que va del año.

El Secretario de Seguridad y Justicia de Cali, Carlos Soler, indicó que este año a la cartera se le otorgaron $ 63.256 millones, de los cuales hasta el momento se han ejecutado un 23 % principalmente en organismos de seguridad. Pese a ello, la ciudadanía asegura no sentirse segura y además considera que los agentes de policía no son suficientes para la cantidad de habitantes.

Aunque para Soler hacen falta recursos, el principal problema radica en la falta de oportunidades, pues además los caleños afirman que el apoyo del Estado para los empresarios es mínimo y ante la crisis provocada por la pandemia, sostenerse es muy complicado, lo que conlleva a que muchos negocios cierren y se fomente más el empleo informal.

Marla Betancourt incluso le aseguró a este diario: “Debería haber intervención de la administración municipal en el empleo, porque deben apoyar a las microempresas tanto en capacitaciones a los empleados y a los emprendedores, como en apoyo financiero para las empresas".

De acuerdo a un estudio publicado por el DANE a inicios de este año, en Cali se habían perdido unos 245.609 micronegocios, una cifra que aunque no incluye a otro tipo de empresas, evidencia que la ciudad y el país en general vive una aguda crisis social.

Por ello, tanto los ciudadanos que han hecho parte del paro nacional, que no es más que un estallido social por las carentes oportunidades que hoy brinda el país, como los que no han estado involucrados, piden una mayor intervención de la administración municipal y del Gobierno en general para que haya un cambio. Además son conscientes de que Cali necesita una mayor participación ciudadana, para promover una cultura por el respeto a la vida y los derechos de todos, pues al final lo que muestra la ciudad es una construcción de todo el tejido social, donde están inmersos, autoridades, empresarios y ciudadanos.

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