INFORME ESPECIAL

La vacunación: una negociación secreta que ha beneficiado a las farmacéuticas

El presidente de la Federación Médica Colombiana hizo varias apreciaciones al respecto.
viernes, 25 de junio de 2021 · 12:30

Desde que al mundo llegó la pandemia del coronavirus, la esperanza por mantener protegida a la población y evitar perder vidas se depositó en la vacunación. Este ha sido un proceso que, en términos generales, ha avanzado muy lento, especialmente en Colombia, pues parecería que la compra de las vacunas está supeditada al poder adquisitivo de cada país.

En el caso del territorio nacional, el plan nacional de vacunación inició hace poco más de cuatro meses, específicamente el 17 de febrero en Sincelejo, una de las regiones que hoy, con la tercera ola del COVID 19, mantiene un nivel de ocupación en UCI por encima del 85%.

No obstante, desde el año pasado, el Gobierno anunció que el país había adquirido aproximadamente unas 60 millones de dosis con diferentes farmacéuticas para vacunar mínimo a 35 millones de colombianos y así obtener la inmunidad de rebaño.

Si bien el Ministerio de Hacienda señaló inicialmente que se destinarían $437.188 millones del Fondo de Mitigación de Emergencias (Fome) para la adquisición de las primeras vacunas, realmente no se sabe cuánto pagó el Gobierno por la compra de las mismas pues, como asegura el presidente de la Federación Médica Colombiana el doctor Sergio Isaza, esta negociación ha sido secreta.

De hecho, el mismo Ejecutivo ha manifestado que hay acuerdos de confidencialidad sobre el proceso y, hasta ahora, solo la cifra anteriormente mencionada es la única que aparece en las resoluciones emitidas por el Estado, pero se desconoce si la cifra es mayor, se ignora incluso cuánto se pagó a cada laboratorio, solo se sabe que Moderna ha sido la vacuna más costosa.

Que el proceso de compra de las dosis sea secreto evidenciaría que, pese a que esta es una emergencia sanitaria mundial, la venta de las vacunas se convirtió en un negocio sumamente lucrativo para la empresa privada, especialmente para las farmacéuticas, quienes además exigieron que cada gobierno decretara una ley para eximirlas de responsabilidad por cualquier efecto adverso que pudiera tener el biológico en los ciudadanos.

Para el doctor Isaza, lo más grave de esta situación es que esta es una imposición de empresarios lo que hace que la soberanía de los países quede por debajo, ya que priman solo los intereses particulares de los privados, incluso en medio de una pandemia.

Otro de los factores que demuestra que las vacunas se convirtieron en un negocio es que, pese a que la Organización Mundial del Comercio solicitó que se liberaran las patentes -para que en los países con capacidad productiva se pudieran producir las vacunas de manera masiva, y así garantizar que se protegiera al 70% de la población mundial-, tanto las farmacéuticas como varios países del mundo, entre ellos Colombia, no aprobaron esta solicitud.

Pero, ¿qué hay detrás de esto? Según el presidente de la Federación hay un gran poder económico de control de todo el mundo por parte de un sector muy poderoso de la economía mundial” pues, además, hay que tener en cuenta que la industria farmacéutica está articulada con otros sectores como las empresas de aseguramiento privado, el cual en el caso de Colombia, se iba a ver beneficiado con la ya caída reforma a la salud.

Aunque todos estos parecen hechos aislados, solo hace falta encajar todas las piezas del rompecabezas para comprender que pese a que el biológico se creó con el fin de evitar la pérdida de más vidas humanas, lo que prevalecen son los fines económicos de una minoría.

En el caso del territorio nacional, además de que la negociación ha sido secreta, en varias ciudades se han presentado inconsistencias con el plan nacional de vacunación no solo porque, como ha denunciado la Contraloría, hay serias irregularidades en los listados con el reporte de los vacunados; sino también porque pese a que el Minsalud ha dicho que garantizará el flujo de dosis, en algunas regiones no están llegando las que corresponden o se han agotado.

Actualmente al país han llegado un poco más de 20 millones de dosis, aplicando 16 millones a los diferentes grupos poblacionales que han sido priorizados. Esto quiere decir que, según el reporte oficial sobre la compra del biológico, aún faltan recibir otras 40 millones de vacunas aproximadamente, inoculaciones que no se sabe cuánto le costaron al Gobierno. No obstante, este autorizó que privados también las adquieran para avanzar con la inmunización en el país, proceso sobre el que todavía no se conoce mucho y que aparentemente seguiría beneficiando los bolsillos de unos cuantos.

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