PARO NACIONAL

Represión, violencia y falta de acuerdos tras un mes de paro nacional

La escasez de soluciones agudiza cada día más la crisis social.
viernes, 28 de mayo de 2021 · 09:02

El pasado 28 de abril, tras una convocatoria a lo que aparentemente sería solo una pequeña movilización -teniendo en cuenta que el país se encontraba en el tercer pico de la pandemia-, de manera masiva la ciudadanía salió a las calles para dejar un precedente de su inconformismo con las medidas y la represión del actual Gobierno. Desde ese día, el paro nacional cada día ha tomado más fuerza y ha desatado una aguda crisis social.

Pero esta crisis no es más que el resultado de años de ignorar las necesidades del pueblo, pues con un país tan desigual donde la mayoría de la población vive en un alto índice de pobreza, y con una pandemia que agudizó aún más esta problemática, parecía más que evidente que en algún momento habría un estallido social como el de ahora.

Varias cosas han quedado claras durante este mes de paro: la primera evidencia el poco interés del presidente Iván Duque y su gobierno por comprender las necesidades de la ciudadanía, donde en un país de 50 millones de habitantes, al menos 30 millones deben sobrevivir con menos de 330.000 pesos mensuales, mientras los congresistas ganan 34.000.000 de pesos; hecho que demuestra que los reclamos de la población no son un capricho, sino una muestra fehaciente de la falta de oportunidades.

La movilización en las calles ha sido masiva

Así mismo, el actual Gobierno parecería estar completamente desconectado de la realidad nacional, no solo porque un ministro de Hacienda ni siquiera conoce el valor de los productos de la canasta familiar, o porque se trató de instalar una reforma tributaria que solo afectaba a la clase media en el peor momento económico del país, sino porque aún viendo cómo la ciudadanía ha resistido todo este tiempo en las calles, su única respuesta ha sido la represión y la violencia.

El paro también evidenció la falta de solidaridad y empatía por parte de muchos colombianos que justifican que la fuerza pública violente y abuse de sus compatriotas. Incluso los que se han denominado como “gente de bien” también han atacado a la población civil reclamando que el paro está violando sus derechos humanos, como si los del resto de la ciudadanía no fueran igual de importantes.

En este mes de movilizaciones, donde la gente en vez de mostrar alguna clase de debilitamiento pareciera cada día tener más coraje, si hay algo que no ha tenido precedentes ha sido la violencia. De acuerdo con el último informe de Temblores ONG, a corte del 24 de mayo se habían reportado 43 casos de violencia homicida, 3.155 casos de abuso policial y cientos de personas desaparecidas.

 

Pese a los múltiples llamados de organizaciones en defensa de los derechos humanos y de la misma población, el Gobierno ha sido enfático en redoblar el pie de fuerza al argumentar que la movilización es auspiciada por grupos terroristas, lo que no solo justificaría la violencia sino que deslegitimizaría la protesta social.

Tras un mes de paro, algunas vías del país permanecen bloqueadas, lo que ha provocado el desabastecimiento de alimentos, gasolina, insumos médicos y otros productos de primera necesidad, generando un descontento por parte de la ciudadanía y una exigencia inminente del Gobierno para levantar los bloqueos.

En las mesas de negociación han habido pocos avances. El Comité del Paro ha sido enfático en que la estrategia del Gobierno ha sido de dilatación y ha manifestado que ha sido evasivo frente al punto más álgido, la violencia por parte de la fuerza pública.

El mundo ha visto una excesiva violación a derechos humanos

De hecho, la mesa de negociación no se ha instalado oficialmente y los encuentros que se han tenido no han sido más que exploratorios, ya que buscan trazar primero una serie de preacuerdos para garantizar, entre otras cosas, el derecho a la protesta pacífica y, luego de ello, sentarse a discutir el pliego de emergencia y las demás exigencias de los voceros de la movilización.

Sin embargo, después de un mes siguen quedando varias preguntas a la deriva. ¿Cuánto más va a durar el paro? ¿Cuánto más el presidente Iván Duque se empeñará en mantener la represión? ¿Hasta cuándo el Gobierno va a ignorar la violación a derechos humanos? Y sobre todo, ¿cuándo se trazarán soluciones efectivas que respondan a las necesidades de la población?

Parecería que la ciudadanía se niega a salir de las calles al igual que Duque, en aceptar que se necesitan otras estrategias para resolver esta crisis social. Lo cierto es que, de una u otra manera, la presión que el pueblo ha ejercido generó la caída de la reforma tributaria, la renuncia de el exministro de Hacienda Alberto Carrasquilla, la caída de la reforma a la salud y la seguridad de la gratuidad para estudiantes de instituciones públicas en el segundo semestre del 2021.

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